jueves, 24 de marzo de 2011

KEYNES: LA OCUPACION PLENA Y LA ECONOMIA POLITICA BURGUESA
Los economistas burgueses de hoy, sin distinción de tendencias, al igual que los economistas burgueses del pasado, consideran igualmente que el sistema capitalista, basado en la propiedad ´privada de los medios de producción, es un sistema económico perfecto que garantiza el progreso económico, tienen en común la afirmación de que el lucro capitalista privado es el factor esencial de progreso económico.
Keynes justifica el lucro capitalista privado, por consideraciones económicas y morales, es extremadamente hostil al socialismo y sus investigaciones tienen por objeto “corregir” el capitalismo pero sin afectar la propiedad privada de los medios de producción.
Su principal problema en esta obra es el descubrimiento de las causas que provocan la desocupación en masa y permanente y adopta el punto de vista de la desocupación obligada, rechazando así la tesis de que la oferta determina la demanda. Keynes subraya que el volumen de la ocupación se determina por el volumen de producción y es la demanda la que juega un papel decisivo determinando el volumen de la producción y por tanto el de la ocupación.
En su conjunto la demanda comprende: los artículos de consumo y la de medios de producción. El gasto en artículos de consumo, otra parte en inversiones, y el resto puede o no ser utilizado en ninguno de esos casos: se ahorra. Según Keynes, esos gastos están determinados por factores puramente psicológicos: la inclinación a consumir, incentivo a invertir y la aspiración a conservar fondos máximos en forma líquida.
Estima Keynes que la cantidad y la calidad del equipo industrial, la técnica, las formas de la concurrencia, el número de obreros y su grado de calificación, y la estructura social son datos preestablecidos. Juzga que la inclinación a consumir, la eficacia marginal del capital y la tasa de interés son las variables independientes. Por último entre las variables dependientes coloca al ingreso nacional y al volumen de la ocupación y así busca influir sobre las variables independientes a fin que cambien las variables dependientes, es decir el volumen de la ocupación.
Keynes no comprende ni quiere comprender la diferencia de clases, no ve diferencia esencial entre los dos personajes de la sociedad capitalista. Desde su punto de vista todo mundo es únicamente comprador y vendedor  y distingue dos géneros de circunstancias objetivas y subjetivas. La conclusión del análisis es la comprobación de que el aumento del consumo personal va en retardo frente al incremento de los ingresos.
Las circunstancias subjetivas que determinan la tendencia a consumir según el pueden ser de dos clases: aquellas que incitan a no consumir y aquellas que estimulan el consumo. En el primer grupo de ellos se incluyen:
1.        La precaución;
2.       La previsión;
3.       El cálculo;
4.       El mejoramiento;
5.       La independencia;
6.       La iniciación de empresas;
7.       El orgullo;
8.       La avaricia
A esos ocho motivos se oponen los que estimulan el consumo:
1.       La distracción o diversión;
2.       La imprevisión
3.       La generosidad;
4.       La falta de cálculo;
5.       La ostentación;
6.       La extravagancia.
Los motivos que incitan a la organización a ahorrar son los siguientes:
1.       El espíritu de empresa;
2.       La liquidez;
3.       La prudencia financiera.
En su deseo de “salvar” al capitalismo Keynes no solamente se apoya en la fuerza de alguien representante de la clase capitalista, si no que acude al Estado en demanda de ayuda y reclama su intervención. Se alza la consigna de un consumo prodigo, no productivo con esto Keynes busca que no solamente los particulares hicieran esta clase de gastos, sino que el Estado mismo no titubeara en gastar con fines absolutamente improductivos pues el factor principal que determina la ocupación lo constituyen las inversiones.
Keynes estima que la incitación a invertir está determinada por dos factores: la eficacia marginal del capital y el nivel de la tasa de interés. La eficacia marginal del capital, según Keynes se mide por la renta que se espera obtener de las inversiones. Por consiguiente las proporciones de las inversiones dependen de la estimación de la renta que es posible obtener.
Keynes desenvuelve su teoría de la tasa de interés de la siguiente manera: aquella parte del ingreso que no se utiliza para el consumo, es la que se ahorra, es decir en forma de dinero o préstamo. En este último caso, el que ahorra recibe una tasa de interés, que no es otra cosa que una retribución que le recompensa el haberse privado de la liquidez cierto tiempo. De lo anterior desprende que el nivel de la tasa de interés, en un momento dado, depende de la tendencia a guardar los ahorros en forma líquida o como dice Keynes “la preferencia por la liquidez”.
El nivel de la tasa, lo mismo que la eficacia marginal del capital, dependen de las expectativas y se fundan o no en la opinión mejor, sino en la estimación del mercado, determinada por la psicología de la masa.
Entonces podemos afirmar que, mientras más moneda en circulación haya, mas es posible preferir la liquidez y por el contrario mientras menos moneda circule, resulta menos fácil preferir la liquidez. Por tanto el nivel de la tasa de interés, está determinado no solo por motivos psicológicos de preferencia por la liquidez sino también por la masa de moneda en circulación.
Para Keynes el ideal sería reducir a cero la tasa y hacer desaparecer a los rentistas. El desarrollo del capitalismo se caracteriza por un descenso del margen de la ganancia. Pero simultáneamente a esto se produce la acumulación capitalista en grado extremo. A juicio de Keynes todo esto lleva a un abatimiento de la eficacia marginal del capital, y por tanto, a dificultades siempre crecientes para las inversiones industriales. Según Keynes la sociedad capitalista no puede vencer las dificultades sobre la base de laissez-faire.
Según Keynes no es posible, por más tiempo, incitar a invertir, sino mediante la intervención del Estado, el cual puede influir sobre la economía de manera siguiente:
1.       Con una política bancaria adecuada, que favorezca el establecimiento de la tasa a un nivel más bajo que la eficacia marginal del capital.
2.       Alentando las inversiones, mediante inversiones del Estado, en aquellos casos de resistencia de los inversores privados.
La esencia de su teoría de los ciclos y las crisis se puede resumir así: todos los factores que determinan la ocupación  juegan cierto papel en el movimiento del ciclo industrial. Sin embargo el papel decisivo lo juega la incitación a invertir, y las fluctuaciones del ciclo están determinadas por la fluctuación de la eficacia marginal del capital.
La crisis se explica pues, por las expectativas pesimistas que suceden a las estimaciones optimistas, por el cambio de la eficacia marginal del capital. Esto conduce a una reducción o paralización de las inversiones, y por consiguiente, al hundimiento de la coyuntura. La fase siguiente del ciclo se caracteriza por abundancia de capital fijo y de reservas materiales, e insuficiencia de capital circulante. Pero poco a poco se liquidan las reservas y se deprecia el capital fijo, que se vuelve cada vez más escaso. Baja entonces la tasa de interés, favoreciendo un aumento de la eficacia marginal del capital. Por ese camino la estimación optimista se hace poco a poco más fuerte que la tendencia pesimista y se reanudan las inversiones, hasta que aparece un nuevo cambio brusco en la eficacia marginal del capital.

CAPITALISMO, KEYNESISMO Y SUBDESARROLLO.
Los hechos que dieron origen al Keynesismo fueron: los estragos de la gran depresión que fue, en los años 29 hasta los años 1933 y 34. Es interesante mencionar que en los años 20 Norteamérica había alcanzado los mayores ingresos que el mundo no haya visto. Algunos ejemplos de esta prosperidad son referencias de: Herbert Hoover, John Raskob y General Motors, todos aludiendo su gran prosperidad.
La ruina se dio en octubre del año 29. La ruina empezó con los corredores de bolsa que vieron derrumbarse su dinero en papel. Los 2 meses siguientes se calculaban pérdidas de 40,000 millones de dls y las inversiones se redujeron un 80%. La construcción de residencias se redujo un 95% los salarios de la nación se redujeron un 40%, un 56% los dividendos y un 60% salarios privados. Había más de 14 millones de obreros sin trabajo. En esos tiempos predominaba los pensamientos neoclásicos: “sistema capaz de darle trabajo a todos, si los salarios eran flexibles y que si alguien no tenía empleo era por su voluntad de no obtener ingresos menores a los que venía percibiendo de acorde a lo que aportaba (productividad marginal).
A partir de 1934 con el “NEW DEAL” de Roosevelt había reconocido que el problema estaba fuera de su alcance, después de casi 5 años de crisis la capacidad privada no absorbía el desempleo. Fue cuando Keynes señalo que el dinero que estaba aportando el gobierno no era suficiente para cebar la bomba.
Keynes proponía que era más importante invertir en obras públicas, pero si eso fracasaba se tendría que dar incentivos para destapar botellas y que las personas sacaran sus ahorros. Promoviendo así la ocupación.
Se propuso como sistema para distribuir ingresos. Que hubiera individuos abriendo agujeros y otros tapándolos. Con la ayuda de la expansión monetaria en el 36, EUA había recuperado el ingreso en 50% pero había desempleados 9 millones aun. Y fue hasta la segunda guerra mundial que el ingreso de 10 mil millones de dls de EUA llego a los 103 mil millones. Y así se eliminó el desempleo de una vez. Pero el problema angustioso era mantener el volumen de gastos para una demanda efectiva suficiente. Aunque se produjo el efecto contrario ya que se gastó menos y ahorro mas.
Con estas medidas keynesianas los empresarios protestaban que el gobierno se metía en asuntos que era asunto privado. Comparándolo con un socialista. Aunque después se dieron cuenta que él quería sacrificar una parte de él para salvar el Capitalismo. El objetivo consistía en fortalecer el capitalismo eliminando el desempleo a través de la inversión pública, aunque abriendo hoyos que otros deberían tapar. El medio concreto era la política de inversión pública debía ser el déficit presupuestario financiado con préstamo de la banca central. El punto vista de Keynes fue situarse en la demanda efectiva y situó su atención en la teoría de ocupación e ingreso. Aunque se tendía en esos momentos  a incrementar en una manera menor el consumo que el ingreso por ello se ahorraba más y se carecía de incentivo de inversión. Y se apoyaba en los argumentos de engel que el capitalismo favorecía al ahorro pero que si no se invertían afectaban el nivel del consumo y se reduce la demanda efectiva. Es decir el principal obstáculo el ahorro. Además que se dieron que la crisis se agobiaba por el sistema que había sido capaz de producir una gran cantidad de artículos sin encontrar la demanda suficiente. Y que al sobrevenir la desocupación, baja  más la demanda se retrae más la inversión.
Keynes negó también, la ley de Say: porque resultaba evidente que no todo el ingreso era gastado. Ya que el neoclásico sostenía que el ahorro era igual a la inversión.
Keynes demostró que no siempre el ahorro es igual a la inversión y que a su vez había una inversión superior al ahorro. Igual desecho la teoría que la teoría de la tasa de interés regulaban la oferta y la demanda de fondos.
Para Keynes la tarea del estado eran: intervención para el fomento de la ocupación, efectuar inversión publica para distribuir ingresos y crear demanda, reducir la tasa de interés para estimular la inversión, promover grandes obras públicas, nacionalizar industrias que estuvieran en paro.
Aunque las fallas de Keynes, era que el solo propuso medidas para incrementar el empleo y la demanda pero en ninguna ataco la raíz de los males del capitalismo. Mucha importancia entre ahorradores e inversionistas y no entre capitalistas y asalariados. Ya que solo le preocupa el desempleo y no la injusticia del sistema por tal motivo el creo empleo sin importar que fuese mediante reducción de los salarios.
En el modelo keynesiano las condiciones eran:  dadas a corto plazo, la estructura social que determina la distribución del ingreso, cantidad y destreza de la mano de obra, cantidad y calidad del equipo existente, estructura del consumo dada por gustos y costumbres y el estado de la técnica.
Las variables independientes: la propensión sicológica a consumir, futuros rendimientos de inversión de capital, actitud hacia la liquidez y la unidad de los salarios. Las variables dependientes: volumen de la ocupación producción e ingresos.  
El modelo keynesiano pone en relieve las relaciones que existen entre el ingreso y el consumo y entre el ahorro y la inversión. Las tres variables fundamentales son: la propensión al consumo, eficiencia marginal del capital y preferencia por la liquidez.
Este modelo tiene como base sustancial a la igualdad Y = C + I, en donde se considera que todo el ahorro se transforma en inversión. En la cual la inversión distribuye ingresos, crea demanda y aumenta capacidad productiva a diferencia del incremento de inventarios que era lo que se venía haciendo. Aunque esta fórmula es tan simplista que no toma en consideración el consumo desviado, inversión no efectuada y el desperdicio. Ya que la formula considera que todo lo que no es consumo es ahorro y que todo el ahorro se invierte y esto es ultimo al incluir existencias no vendidas como ahorro y como inversión.
Es importante señalar que si del lado de la demanda es indispensable que aumente el volumen de los salarios y de la oferta que haya más productos ambos aspectos solo se logran si hay progreso técnico que aumente aumentar la productividad y el pago de mayores salarios reales.
Como punto de vista puede verse el modelo Keynes: como teoría general del ingreso y del empleo y como un aparato metodológico conceptual y de análisis.
Keynes considero que el análisis económico debía proceder a investigar las variables que determinan el volumen del empleo y del ingreso. Ante la explicación de que la causa radicaba en la insuficiencia de la demanda efectiva, la solución que aconsejo Keynes fue el impulso a la demanda global y crear incentivos a  los inversionistas. Keynes es considerado como el medico del capitalismo ya que el capitalismo por si mismo adolece de deficiencias inherentes a su grado de desarrollo. Y Keynes fue el que prolongo su uso.
El esquema keynesiano nos ofrece una teoría y una política para atacar los males de las economías de crecimiento las ya desarrolladas y de alto consumo. Aunque una limitación de este modelo keynesiano es que está diseñado para combatir la desocupación cíclica y lograr el empleo en países opulentos en nuestros países subdesarrollados el problema es absorber la desocupación secular y la disfrazada. Además que en nuestras economías los incrementos del ingreso monetario no tienen el mismo efecto que cuando se trata de economías con alta desocupación en las que el problema suele radicar precisamente en que la demanda ha fallado.
En conclusión el esquema keynesiano no ofrece solución a los problemas del subdesarrollo ni a los mismos países industriales. (Excepto transitoriamente con gastos irracionales), pues se menciona que al tapar hoyos para crear demanda se ha pasado a producir instrumentos destructivos (armas, bombas, energía nuclear de guerra) llegando así al contrasentido de emplear el potencial económico para la destrucción el despilfarro y el subyaga miento de los países débiles.
Por lo que lo que la función esencial de la política del desarrollo consiste en no solo eliminar obstáculos sino en crear capacidad de oferta a diferencia del crecimiento cuya política consiste en aprovechar su capacidad productiva y combatir la insuficiencia de la demanda efectiva.
El papel que juega la política keynesiana en el capitalismo actual tiene al menos un doble cometido. Sostener un alto nivel de ocupación con estabilidad, eliminando las fluctuaciones cíclicas y sostener la demanda efectiva aunque sea con elevados gastos bélicos (armas).
La utilidad del keynesismo para el capitalismo fue en que alargo su vitalidad y su contribución principal fue el descubrir la insuficiencia de la demanda efectiva inherente al funcionamiento de un capitalismo maduro. Su medida fue que aconsejo el gasto público para llenar la brecha o el gap.
Es también importante señalar que es obvio que este modelo resulta inapropiado para pises subdesarrollados cuyos problemas son otros ya que requieren fomentar el consumo civil y mucha acumulación de capital productivo y absorción de técnicas productivas. Además que tampoco lo es para países desarrollados ya que el gasto bélico (armas) no es una solución a largo plazo para estos.

Créditos:
Elaboración propia con base datos de:
v  TRACHTENBERG, Keynes: La ocupación plena y la economía política burguesa, Artículo en: Varios autores, Crítica a la teoría económica burguesa, Nuestro tiempo, 1981.
v  TORRES Gaytan Ricardo, Capitalismo keynesismo y subdesarrollo, Articulo en: Varios autores, Critica a la teoría económica burguesa, Nuestro tiempo, 1981.
·         Hernández Ruiz Diana Yazmin
·         Méndez Resillas Armando
·         Molina García Jorge


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